Cambalache

La vida corta

La Vida Corta toma su nombre de los versos del poeta Ángel González.

“Largo es el arte sin embargo la vida corta, como un cuchillo”

Tomo retazos de mi vida para contar historias que no tienen porque ser mi propia historia. Historias sin guión y sin sintaxis como la propia fotografía. Ellas mismas con su propio lenguaje y sin necesidad de la palabra deberían de contar más allá de lo que yo mismo pienso. La narración, acercándose quizás más a la literatura que al cine, utiliza elementos de conexión más cercanos a la poesía. Una poética de placer, amor, dolor, decadencia y muerte donde el escenario y el hombre desarrollan su teatro de impulsos y convulsiones.

Aunque no es mi vida lo que quiero contar, la autobiografía existe, aunque no sólo por el hecho inevitable de que el relato está compuesto por imágenes de mis experiencias, sino porque en la lectura final me siento identificado de la misma forma que el novelista no tiene porque contar su vida aunque ella pueda estar de alguna manera en cada una de sus novelas.

La eterna metáfora.

La vida, como dice Ángel González, es corta y a la vez te corta, te va dejando tajos que cicatrizan o no, marcando en ti la identidad de tu pasado, los surcos que definen lo que eres. Heridas sin las que no podría vivir por muy corta que fuera mi vida.




Imágenes

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