De alguna forma hay que empezar de nuevo.

 

Han sido años sin estar en contacto con dos alimentos vitales para mi vida: la fotografía y la docencia. No fue una decisión tomada para pensar o sentir que quiero de verdad. Fue, como casi todo lo que me mueve o deja de hacerlo, un sentimiento. Un sentimiento que me impulsaba a alejarme. El resultado de no haber hecho lo que quería o me hacía feliz, el cansancio que provocan responsabilidades que te alejan de lo que necesitas y te impiden disfrutar de lo que amas.

Estos retratos son de los alumnos del segundo Curso de Fotografía Vivencial que hemos realizado este verano.  Primeras fotos que publico después de más de tres años de desintoxicación y miles de dudas.

Mientras los positivaba he vuelto a tener ganas de escribir esto que escribo y de publicar estas imágenes. Esas ganas en este momento son un regalo que tiene un valor inmenso para mi. Gracias a vosotros, los que aparecéis en estas fotos, y a otros que faltan, por hacerlo posible.

 

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar