Aprendizaje

Nunca he tenido buena memoria y ahora que repaso en cierta forma parte de mi vida a través de estas fotos me doy cuenta de que, aunque ayudan, no son suficientes para ordenar los retazos que guardo del pasado, aunque sí lo son para aumentar el número de ellos.

En una fiesta conocí a Tano. Era aficionado a la fotografía y me enseñó los elementos fundamentales de la cámara. El obturador y el diafragma, el espacio y el tiempo del que tantas veces he hablado en mis clases. El negativo, la diapositiva, el cibachrome, el blanco y negro, los cruzados, los objetivos, las buenas cámaras, la luz. Tenía por delante muchas cosas que probar y aprender.

Una época difusa vista desde ahora. Mi memoria salta de un lugar a otro, de un tiempo a otro, todo está mezclado como en los sueños. No logro saber con certeza qué fue antes o después. Sólo aparece con nitidez un viaje a Londres donde compré unos objetivos buenos y caros de segunda mano. Ya trabajaba como bombero y podía permitírmelo. Era como dar un paso hacia delante en mi compromiso con la fotografía. Creo que ya tenía otra cámara y revelaba y positivaba mis películas. Tenía tantas dudas sobre tantas cosas.  En aquella época nadie cercano me podía enseñar los significados reales de una imagen fotográfica, solo conocía libros de técnica y las fotos que me gustaban, aunque no tenía las herramientas para determinar por qué. Supongo que lo más importante era la estética. Y las mujeres.

Mi vida era bastante desordenada, la relación con mi novia se había acabado después de muchos años y la fotografía se estaba convirtiendo en un elemento más o menos firme al que asirme.