Collage

Me interesan mucho las relaciones que se plantean entre las imágenes. Su combinatoria infinita y las significaciones o sensaciones que conllevan. Hace años Miguel Rio Branco a través de una exposición en Madrid me enseñó hasta dónde podía llegar esa poética de retazos entremezclados. Las posibilidades de reutilización y contextualización sesgada o no de las imágenes despliega ante nosotros todo un diccionario inagotable de ideas, sensaciones y conceptos que poder usar para contar.  Empecé por tanto a expresarme también a través del collage. Pero existía otro factor que cada vez se mezclaba más con la imagen, la palabra. La relación entre, fundamentalmente, la poesía o la prosa poética y las imágenes, cada vez tomaba más peso. Cada vez era más consciente de las analogías entre literatura y fotografía.

En El Fotómata hicimos durante tres años una convocatoria a nivel internacional bajo el lema Sexo. La censura que nos domina hoy en día había llevado a que me impidieran en los murales que aquí muestro que salieran los pechos desnudos de una chica. La falta de libertades bajo lo políticamente correcto en el ámbito institucional motivó estas exposiciones. Ideé una caja de luz que hicimos artesanalmente con la primera imagen que os muestro. Estaba aprendiendo mucho de materiales y soportes con trabajos como este o los murales. El tríptico mural Las tres heridas fue un encargo de la sección de bibliotecas del Ayuntamiento de Sevilla para una biblioteca pública. Lo basé en el famoso poema de Miguel Hernández. El tercer trabajo fue una colaboración con María Cañas encargada por la Consejería de Innovación donde participaron los alumnos de la Escuela de Arte y de CEADE y los grafiteros Seleka y Laura.  De todo esto os hablo detenidamente en “Hechos y Proyectos”.