Islandia

 

 

Viajé a Islandia este verano del 2016 con una amiga del alma. Necesitaba entretenerme como fuera para disipar el dolor de una ruptura. Fue un viaje muy especial. En este proceso de reconciliación con la fotografía estaba confuso, inseguro. Quería aprender de nuevo y de otra manera. No puedo describir la cantidad de emociones que sentí caminando por esas tierras, “quien lo probo lo sabe”.

Nada de lo que hacemos es ajeno a lo que sentimos. No se que parte de todas esas emociones impregna estás imágenes, pero seguro que algo de todo aquello flota sobre ellas.

 

Como en aquel cuento milenario me gusta pensar que huir, a veces, te lleva a tu destino.