Las tres heridas

El departamento que gestiona las bibliotecas públicas del Ayuntamiento de Sevilla me encargó en 2005 que decorara con mis imágenes una de las bibliotecas. En aquella que me propusieron había una pared enorme y desnuda que me pareció la apropiada para desarrollar mis posibles ideas. Ya que estaba en una biblioteca decidí hacer una alegoría sobre el contenido de los libros. Y pensando en que podía definir de forma sintética este contenido recordé a Miguel Hernández: “Llegó con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida”, y llegue a la conclusión que en realidad los libros siempre hablan de eso: de la vida, del amor y de la muerte.
Decidí hacer un gran tríptico que llenara aquella enorme pared, un mural de vida, muerte y amor. Seleccioné de entre mis imágenes y decidí que sobre ellas escribiría una selección de poesía en lengua castellana que hablara sobre cada uno de estos tres temas.  Fue un proceso largo donde leí mucho y busque la mejor relación y posición de las imágenes.
La idea de decorar con obra las bibliotecas me pareció maravillosa, llevar la creación a la gente es algo que siempre he defendido. La sorpresa surgió cuando me censuraron. El partido en el ayuntamiento era socialista y los técnicos gente supuestamente progresista, pero aún así me pidieron que quitara los desnudos que aparecían por si algún usuario de la biblioteca se quejaba, y también una imagen, que finalmente logre mantener, donde se veía un vaso encima de la barra de un bar, arguyendo que podía interpretarse como una invitación al consumo de alcohol. Afortunadamente no se dieron cuenta que las que estaban en el bar eran dos chicas besándose. Después de tantas horas de trabajo y ante la imposibilidad de convencerlos claudiqué. No sé si podéis imaginaros mi rabia y mi decepción. Cuando creé El Fotómata hice varias exposiciones colectivas sobre sexo. Allí nadie nos podía censurar. Fue mi pequeña reivindicación de libertad.  Os muestro aquí los bocetos y el resultado final con y sin censura para que os hagáis una idea de hasta dónde pueden llegar las conductas reaccionarias en nuestros días.