Mujeres

Se me hace difícil explicar y explicarme el porqué profundo de fotografiar mujeres, pero siempre he dicho que es necesario ir al fondo de las cosas para adquirir consciencia de lo que queremos a través de nuestras imágenes o cualquier otra forma de creación. La belleza femenina me fascina, fotografiar mujeres me permite disfrutar en la cercanía y con cierta intimidad de esa belleza, compartir y desarrollar de alguna forma voyeurismo y exhibicionismo acordados. No solo el fotógrafo disfruta de la observación, que en su caso es inmediata, la modelo probablemente disfrute de sí misma más adelante al ver su imagen o en el momento del disparo exhibiendo su belleza admirada. Por otro lado está la sensación de pequeño poder, ese poder falso que te permite decidir sobre sus acciones mientras fotografías.
Pero lo que creo que más intensamente me empuja son ciertos momentos, difíciles de definir, donde se establece una extraña conexión a través de la cámara, momentos de energía y emoción donde alguna magia extraña sucede y se comparte, donde la comunicación se desarrolla a un nivel que solo se da entonces, fugazmente, como un regalo que justifica todo, que en cierta forma alimenta el alma.  En ese momento suceden las mejores fotos, como recuerdos, como huellas leves de ese pliegue que vivimos.