Silencio

Las sensaciones en este viaje me hicieron entender que nuestro estado afecta al estado del mundo en el que estemos viviendo cualquier circunstancia. La cámara volvió a ser un instrumento a través del cual conseguir consciencia. También descubrí que no era lo mismo una cámara que otra. Aparte de la mayor calidad de imagen de los resultados de la Rolleiflex  su uso determinaba una forma diferente de relación con el espacio y el tiempo. También el tacto se hacía necesariamente diferente. Olvidamos a menudo que la relación física que tenemos con las cosas influye de una manera u otra en nuestro estado mental. Con ella todo era más lento, exigía meditar mejor cada gesto. La posición que exige que adoptemos es menos agresiva, más relajada, nos humillamos un poco ante el mundo y los demás. El espacio que nos enseña es generoso, limpio y profundo, y está enmarcado en una simetría cuadrada, perfectamente delimitada, sin desequilibrios. Con ella el mundo debe detenerse un poco, debemos hacer que se detenga. Con ella es más fácil llegar al silencio.

Alguien dijo que su uso implica más al estómago que al cerebro, es más emocional que cerebral. Yo estoy absolutamente de acuerdo.

A la vuelta me enamore de aquella chica.