Mirando al mundo

 

Tengo un amigo que hace la mayoría de sus fotos a no más de un kilómetro de su casa. No es necesario viajar para hacer fotos, aunque ayuda. Yo antes viajaba mucho. Quería conocer el mundo y como es natural llevaba la cámara con la intención de traer a casa otro mundo propio hecho de retazos de aquel donde estuve. Aprendí que las postales había que comprarlas en vez de querer hacerlas, que el viaje debía ser más hacia dentro que hacia fuera. Creo que es natural que empecemos queriendo ser Cartier Bresson y lógico avanzar hacia Robert Frank. No buscaba la descripción del espacio físico donde me encontraba aunque su evidencia pudiera fundamentar la imagen. Ese lugar en sí era otra fuente inagotable de palabras con las que poder contar cosas que antes no sabía.