Gracias

A

 

El tiempo a veces nos adelanta. Es como si no hubiésemos andado a su lado, como si en algún momento del recorrido nos entretuvimos demasiado y él decidió seguir, sabiendo que no hay manera de no llegar a él sin que la muerte este de por medio.

Y cuando llegas, de repente te encuentras en una zona donde no sabes reaccionar, donde no estuviste antes, donde no te reconoces, donde la confusión de la evidencia necesita a alguien que desenrede el hilo y prepare la red, madeja informe ante la ola inesperada.

Y temes a la vez que piensas en todo lo bueno que te queda por hacer.

Y aparecen. Y agradeces que todo sea todavía posible.